lunes, 18 de octubre de 2010

TALLER DE MUJERES Y EJERCICIO PLENO DE LA CIUDADANIA

La Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires, la Federación Latinoamericana contra las Violencias y el Abuso (FLACVA) y la Red Provincial por Mujeres Libres de Violencia de Género organizaron el “Taller de Mujeres y Ejercicio Pleno de la Ciudadanía”, que tuvo lugar en el Anexo de la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires, en la ciudad de La Plata, el día 15 de octubre de 2010.


Este Taller tuvo como objetivo principal tratar el concepto de ciudadanía desde una perspectiva fáctica, es decir, desde el punto de vista del ejercicio de la misma. Debido a que los asistentes al Taller pertenecíamos a diversas organizaciones y dependencias, el hilo conductor de las actividades fue la idea “el héroe es el grupo”, un concepto extraído de la historieta El Eternauta, de Héctor Oesterheld. Este concepto, ayuda a entender que no podemos considerar nuestros méritos como individuos sino que debemos el éxito de nuestras acciones al trabajo en grupo. Así, insertos en contextos socioculturales diversos, que son a la vez dinámicos y conflictivos, los sujetos (las personas) tenemos una doble identidad: como sujetos individuales (cada uno de nosotros) y como sujetos colectivos (los grupos o asociaciones que conformamos).


Nelson Álvarez, el encargado de llevar a adelante el Taller, nos explicó a los asistentes que las relaciones que median entre los individuos y, a su vez, las relaciones que median entre los sujetos colectivos, son relaciones de poder. Esto sirvió para explicar porqué cuando una asociación o un grupo pretende cambiar su contexto sociocultural para lograr una mejoría en la calidad de vida de las personas, los proyectos no encuentran viabilidad o, simplemente, se encuentran con infinidad de trabas para poder realizarse. Esto se debe a esas relaciones de poder tienen un término que siempre es más poderoso que el otro y, además, a la amplia gama de intereses que nutren esas relaciones. Es aquí donde surgió, entonces, el concepto de ciudadanía como acción para lograr cambiar esos contextos socioculturales que, de algún modo, se han vuelto hostiles con los individuos que los componen.


Otro de los temas que se trataron en el Taller fue la importancia de las nuevas tecnologías en la construcción del conocimiento. Partiendo de la premisa de “construir redes” se hizo hincapié en el aprovechamiento de las redes sociales como herramienta de socialización y distribución de la información disponible sobre la temática que nos convocaba: la violencia de género. La creación de redes aparece como fundamental para poder tener un “inventario” de los recursos que se comparten, es decir, centralizando la información en una red social se puede acceder mucho más rápido a los contactos que puedan brindarnos el apoyo necesario frente a un tema puntual. Fue así como los asistentes decidimos iniciar un grupo en la red social Facebook con el nombre de “Red Provincial por Mujeres Libres de Violencia de Género” en el que podamos compartir nuestras experiencias, obtener asesoramiento frente a temas relacionados y, además, conectarnos con lugares remotos de nuestro país que muchas veces quedan relegados producto de las distancias. Las redes, en definitiva, y todas las nuevas herramientas tecnológicas disponibles sirven para eso, para acortar distancias.


La última parte del Taller fue un ejercicio práctico para el que trabajamos en pequeños grupos con una lista de titulares extraídos de diferentes medios de comunicación. Luego de un tiempo brindado para el análisis hicimos la puesta en común de las conclusiones. Allí, nos dimos cuenta de que, si bien todos los titulares estaban relacionados a la temática de violencia de género, la selección de palabras, el orden y el sentido que con ellas se quería darle a las noticias, minimizaba el problema de fondo en cada una de ellas: la violencia de género.

PRESENTACIÓN DEL LIBRO GÉNERO Y CORRUPCIÓN


El 29 de septiembre último, se presentó el libro Género y Corrupción en el salón Presidente Perón de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


Compilado por la Directora Ejecutiva de Mujeres en Igualdad (MEI), Monique Thiteux-Altschul, este libro recoge diferentes análisis sobre la relación de incidencia que el género puede tener sobre la corrupción. Así, en diversos artículos escritos por hombres y mujeres, Género y Corrupción busca dilucidar la verdad detrás de la afirmación “las mujeres son menos corruptas que los hombres”.


Con un panel de variadas disertantes, se presentaron las principales ideas que recorren el libro y se comentaron casos puntuales sobre la lucha de algunas mujeres contra la corrupción, como el caso de la Madres del Paco que luchan contra este flagelo en la Villa 15, en Ciudad Oculta.


La idea-fuerza que recorrió a cada una de las expositoras en su enfoque sobre la relación entre género y corrupción fue la noción de participación. Así, las principales conclusiones que se obtuvieron de las ponencias tuvieron que ver con la importancia de que cada vez más mujeres participen activamente de diferentes acciones sociales y políticas para que, de forma efectiva, pueda lograrse una mayor representación de la identidad de género y una sociedad tendiente a la completa inclusión de las mujeres. En la apertura se resaltó que no debe considerarse a la mujer como una minoría o como un sector desfavorecido puesto que ella representa una de las dos identidades de género de la raza humana.

martes, 9 de febrero de 2010

La vuelta de la picana en un marco de “legalidad”



Una vez más, las acciones del Jefe de Gobierno de la Ciudad en la mira. Esta vez, no tiene que ver con obras públicas, ni con educación ni con salud. La nueva y brillante idea es que la Policía Metropolitana utilice armas con descarga eléctrica como método de “disuasión“. Claro, esta estrategia salvó al mundo de volar en micro partículas durante la Guerra Fría pero lo que falta, ahora, es la amenaza atómica.


Algún desprevenido puede decir, si de disuasión se trata no está mal que las porten y, además, puede que eviten las balaceras en la calle. Sí, pero el problema es que no tienen como fin la disuasión sino que han sido adquiridas para ser utilizadas. Nadie que compra un arma la olvida en un cajón; todo lo contrario, quien posee un arma está dispuesto a usarla. Por otro lado, poco tienen las Taser X26 de disuasivas. No por nada el Comité contra la Tortura y el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas cuestionaron su uso por considerarlas un método de tortura.


Debido a estas consideraciones sobre la peligrosidad y letalidad que caracteriza a las Taser, Amnistía Internacional instó al Jefe de Gobierno que desistiera de la utilización de las mismas y, un vocero de la organización recalcó que en un estudio realizado sobre 100 personas que fueron víctimas de este tipo de armas, la mayoría de ellas no se encontraban en una situación que justificase suficientemente el uso de los 50 mil voltios que puede descargar. Además, Amnistía contabilizó 334 muertes relacionadas a estas armas entre 2001 y 2007.


Por su parte, los legisladores de Proyecto Sur habían denunciado a principio de año, también, la adquisición de cinco escopetas Peper Ball - que lanzan gas pimienta. Fabio Basteiro, jefe de bloque de este partido, advirtió que no tendrían inconvenientes de elevar el caso a la justicia nacional e, incluso, a Naciones Unidas para frenar la incorporación de este armamento al cuerpo de policía.


Efectivamente, y tal como lo declarara el Ministro porteño de Justicia Guillermo Montenegro, hay más muertes por arma de fuego que por Taser, pero lo que el Ministro olvida es que el abuso de la descarga puede resultar letal y, lamentablemente, la policía argentina en todas sus jurisdicciones carece de discreción a la hora de discernir cuándo se está abusando de un arma y cuándo no. En diálogo con el diario Página 12, el Ministro declaró que estas armas “se van a utilizar en situaciones de dementes, violencia doméstica y suicidas. Es para cuidarle la vida a la persona. No se van a utilizar en las manifestaciones”[1]. Quien no dudó en responder fue el Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, quien sostuvo que “si eso va a servir para reducir las protestas sociales, estoy decididamente en contra”.


Si bien Montenegro justificó la adquisición de las Taser como de simple prueba y subrayó el uso de las mismas en varias ciudades importantes del mundo (Miami, París, Chicago y Nueva York), las críticas vienen por el lado de que Argentina aun no está preparada para incorporar tecnología semejante. Y la última que lo hizo sirvió como método de tortura para obtener información sobre supuestos grupos e individuos considerados subversivos.


Suficiente con los datos periodísticos. Si bien ayudan al lector a tener una comprensión global del debate sobre las Taser, no analizan el trasfondo de lo que se supone combatirán. Sostuve en otro lado[2], que el hecho delictivo en sí solamente es un síntoma de un problema mucho más estructural. Un ilícito, sea cual fuere su tipo y magnitud, es el resultado de una conjunción de diversos factores que impulsan a determinados individuos a cometerlos. Por supuesto no niego que existan algunas condiciones psicopatológicas que potencien algunos crímenes (homicidio, violación, etc.) pero eso no es materia de análisis aquí. La situación de inseguridad tiene sus orígenes en problemas sociales más profundos como la pobreza, el desempleo creciente, la imposibilidad de acceso a la educación formal, las necesidades básicas insatisfechas y los ítems en la lista podrían seguir. Con esto quiero indicar que, entonces, la mejor manera de erradicar definitivamente el delito no tiene que ver con el aumento de efectivos en la calles ni mucho menos con la incorporación de armas de última tecnología que, además, supongan un retroceso político y social de más de 30 años, puesto que está nuevamente surgiendo la teoría de los “Dos Demonios” (donde ahora los términos están ocupados por la sociedad vs. los delincuentes, y viceversa). El fin de la criminalidad, o al menos su reducción en porcentaje, podría lograrse con un mayor y mejor nivel de escolarización y la creación de fuentes de trabajo reales, estables y de calidad que supongan una posibilidad fehaciente de progreso y desarrollo, personal y social, así como una mayor inclusión. Ya es suficiente la violencia a la que están sometidos aquellos que han quedado excluidos de la sociedad como para que, encima, les toque ahora tener que soportar cincuenta mil voltios a manos un grupo de tareas que ni siquiera posee un poder de policía real.


Por eso, no dejemos que la innovación tecnológica nos obnubile. Estamos en condiciones de tener acceso a los más altos niveles tecnológico pero prioricemos la tecnología a favor de las personas y no en contra de ellas.

[1] http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-139125-2010-01-27.html

[2] http://www.facebook.com/andita.torres#!/note.php?note_id=50160424566

martes, 19 de enero de 2010

A propósito del matrimonio homosexual



Fueron resonantes los cruces entre los sectores que se opusieron (y se oponen) al matrimonio entre personas de un mismo sexo y aquellos sectores que, en cambio, defienden este derecho. No voy a discutir los tecnicismos legales del Código Civil porque no soy abogada y desconozco las especificidades del texto; pero si de algo puedo dar mi punto de vista es sobre la igualdad de derechos. Por eso me pregunto, ¿qué es la ciudadanía plena sino la combinación del ejercicio de derechos civiles y político? Y esta pregunta no es en vano.


Para que dentro de un Estado y, sobre todo, dentro del propio tejido social no existan ciudadanos de primera y de segunda clase, todos deben tener acceso al mismo tipo (y a la misma “cantidad”) de derechos. Es decir, si una parte de la población - dividámoslo extremamente en un 50 y un 50 por cien - puede ejercer libremente sus derechos civiles y políticos mientras que la otra mitad no puede hacerlo, entonces, en esa sociedad hay ciudadanos de primera y de segunda.


El verdadero debate detrás de la legalidad o ilegalidad del matrimonio homosexual está en la igualdad de derechos, esto es, la posibilidad de que las parejas del mismo sexo puedan adoptar niños, heredar, tener la potestad sobre el otro en caso de decisiones extremas, pongamos por caso una hospitalización, etc. Hasta aquí, la Unión Civil no se los permite puesto que no tiene la misma jerarquía que un matrimonio. Ni que hablar de la condena social; pero eso es tema para otra entrada.


He escuchado, en lo que duró el debate sobre si Alex y José María podían o no contraer matrimonio, cosas como “esto representa el fin de la sociedad”, “es una aberración que dos hombres o dos mujeres quieran casarse legalmente”, y otras frases plagadas de gran contenido progresista. La verdad, ninguna de las dos cosas es cierta. Allá por la década del 50 cuando el gobierno del General Perón sancionó la ley de Divorcio, los sectores “progresistas” de entonces también proclamaron el fin de la sociedad argentina y, como suele ocurrirles a todas las profecías suicidas, esto, finalmente, no ocurrió. Las parejas siguieron contrayendo matrimonio (o no) y, si bien algunas optaron por el divorcio, nada deshizo la estructura social. Bien, el matrimonio homosexual entra en este mismo campo de discusión. Lo que deben entender los sectores opositores es que el hecho de que se apruebe el matrimonio entre personas del mismo sexo no significará que aquellas personas que hayan hecho una elección de vida heterosexual saldrán corriendo a buscar una pareja de su mismo sexo para poder casarse solamente porque, ahora, es legal. Es algo básico y poco complicado de entender.


Retomando un poco lo dicho anteriormente sobre los derechos civiles y políticos, si solo una parte de la sociedad tiene acceso a ambos, significa que la otra parte sirve, solamente, para engrosar las filas en los padrones electorales porque solo les pide que vayan a votar y participen libremente en política; eso sí, no pidan más porque la otra mitad de la sociedad tiene la potestad exclusiva de ejercer derechos civiles.


Ahora bien, fíjense que todo el debate se reduce solamente a una cuestión terminológica. Dije que no iba a discutir lo puntual del Código Civil porque desconozco el texto pero, aparentemente, es cuestión de cambiar los términos “hombre - mujer” por “contrayentes”, categoría que incluiría a las parejas homosexuales. Claro, siempre aparecen comentarios pronunciados por (pseudo)periodistas que se preguntan “si se cambiara el término por <>, ¿puedo casarme con mi perro, entonces?” Pero si tuviésemos que escuchar esa clase de genialidades para llevar a cabo un debate coherente, finalmente, no llegaríamos a nada; sobre todo si pensamos que estos mediocres profesionales no tienen en cuenta la parte de CIVIL del Código. Hasta ahora no he tenido noticias de que un animal, sea cual fuere su especie, sea considerado una persona.


En definitiva, cualquiera sea el atisbo por demostrar un poco de progresismo y de voluntad para mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos intentará ser derribado con fundamentos de antaño por los sectores pacatos de siempre. Por eso necesitamos más “Fabianas Rios” en la gestión pública. Pensemos por un momento que si dejamos que la gente sea feliz, tanto mejor marcharán las cosas.


Quisiera, por último, recordarles a esos defensores de la moral Occidental, que en la Antigua Grecia y en Roma, de donde proviene el Derecho que tanto pregonan y defienden, el amor era entre iguales (hombre y hombre) puesto que la mujer era considerada un ser inferior y solamente servía para la reproducción y multiplicación de los soldados disponibles en el ejército del Imperio.


viernes, 8 de enero de 2010

Volviendo al contacto

Luego de un largo tiempo sin estar en contacto, vuelvo para decirle a los lectores de este blog que, finalmente, he solucionado mi problema informático y he recuperado mi herramienta de trabajo.

Les hago llegar mis mejores deseos para este nuevo año que ha comenzado y espero que todos vuestros sueños lleguen a hacerse realidad.

Aprovecho, también, para disculparme por la ausencia y prometo ponerme al día con las entradas.

Les agradezco a todos.